EJERCICIOS TERAPEUTICOS

El ejercicio terapéutico es "la prescripción de movimiento corporal para corregir un deterioro, mejorar la función musculoesquelética o mantener un estado de bienestar...". El ejercicio terapéutico se indicará para músculos específicos de partes del cuerpo, a actividades energéticas y generales empleadas para restaurar a un enfermo convaleciente al máximo de su condición física. La prescripción del ejercicio terapéutico variará según el propósito de su utilización.

miércoles, 5 de octubre de 2011

EJERCICIOS TERAPEUTICOS

Ejercicio terapéutico.
El ejercicio terapéutico es "la prescripción de movimiento corporal para corregir un deterioro, mejorar la función musculoesquelética o mantener un estado de bienestar...".
El ejercicio terapéutico se indicará para músculos específicos de partes del cuerpo, a actividades energéticas y generales empleadas para restaurar a un enfermo convaleciente al máximo de su condición física. La prescripción del ejercicio terapéutico variará según el propósito de su utilización.
Efectos locales:
• Mejora la circulación (bomba mecánica).
• Aumento del volumen muscular.
• Combustiona el glucógeno.
• Favorece la potencia muscular (ejercicios activos)
• Distensión de estructuras fibrosas (ejercicios pasivos).
• Estimula los nervios periféricos.
Efectos generales:
• Aumento del trabajo cardíaco.
• Aumento de la circulación general (favorece el intercambio vascular).
• Favorece la termogénesis por lo que aumenta la temperatura.
• Conlleva a efectos psíquicos favorables, conduciendo a un estado físico satisfactorio.
Clasificación:
Según la mayor o menor participación del paciente en la ejecución de los movimientos y la ayuda a resistencia aplicada manual o por mecanismos externos diversos, los ejercicios se clasifican en pasivos y activos.
EJERCICIOS PASIVOS:
Conjunto de técnicas que se aplican sobre las estructuras afectadas, sin que el paciente realice ningún movimiento voluntario de la zona que hay que tratar. El paciente no interviene en absoluto, no presenta ni ayuda ni resistencia en la realización de los ejercicios.
Las técnicas que se realizan son:
• Movilizaciones (pasiva asistida, autopasiva, pasiva instrumental).
• Posturas (manual por el fisioterapeuta, autopasiva, mediante instrumentos).
• Tracciones articulares (respetando la amplitud de la articulación).
• Estiramientos músculo-tendinosos (manuales por el fisioterapeuta o por el paciente).
• Manipulaciones.
Objetivos de los ejercicios pasivos:
• Prevenir la aparición de deformidades, evitar rigideces y anquilosis en posiciones viciosas.
• Mejorar la nutrición muscular y favorecer la circulación sanguínea y linfática.
• Preparar el músculo para un mejor trabajo activo.
• Prevenir adherencias y contracturas de los tejidos y mantener su elasticidad.
• Mantener la movilidad articular o restablecer la misma en las articulaciones que presentan limitación.
• Estimular psíquicamente al paciente incapaz de realizar movimientos por sí mismo.
• Despertar los reflejos propioceptivos y la conciencia del movimiento y contribuir a conservar o crear las imágenes periféricas del esquema corporal espacial.
Indicaciones de los ejercicios pasivos:
• Como terapéutica previa a otros tipos de movilizaciones.
• En las parálisis flácidas.
• En contracturas de origen central, por su efecto relajante.
• Como terapéutica preventiva en ciertos procesos para: conservar la movilidad; evitar rigideces articulares y limitaciones; evitar retracciones conservando la longitud muscular; evitar anquilosis en posiciones viciosas.
• En afecciones traumáticas ortopédicas que cursen con: bloqueos articulares; trastornos mecánico raquídeos o articulares; rigidez articular; retracción de partes blandas; dolores radiculares rebeldes a otros tratamientos; desviaciones de la columna vertebral.
• En procesos vasculares periféricos y respiratorios.
Contraindicaciones de los ejercicios pasivos:
• Procesos inflamatorios o infecciosos agudos.
• Fracturas en período de consolidación.
• Osteotomías o artrodesis.
• Articulaciones muy dolorosas.
• Derrames articulares.
• Rigidez articular post-traumática.
• Hiperlaxitud articular, con la excepción de la parálisis flácida.
• Anquilosis establecida.
• Tumores en la zona de tratamiento.
• No deben realizarse en la articulación del codo ni pequeñas articulaciones de los dedos.
EJERCICIOS ACTIVOS:
Conjunto de ejercicios analíticos o globales, realizados por el paciente con su propia fuerza de forma voluntaria o autorefleja y controlada, corregidos o ayudados por el fisioterapeuta.
En este tipo de ejercicios es preciso lograr que el paciente desarrolle la conciencia motriz y suscitar en él los suficientes estímulos, por lo que es condición indispensable que el movimiento o ejercicio sea deseado por el paciente, que conozca claramente su utilidad y que se le enseñe metódicamente hasta construir un esquema mental que, fijado con precisión, lo llevará a desarrollarlo correctamente.
Existen dos tipos de contracción muscular que se realizan durante los ejercicios activos:
-Contracción isométrica: produce aumento en la tensión muscular, sin modificación en su longitud.
-Contracción isotónica: se modifica la longitud del músculo, lo que implica el desplazamiento del segmento corporal.
Objetivos de los ejercicios activos:
• En general, recuperar o mantener la función muscular y facilitar los movimientos articulares integrándolos al esquema corporal.
• Recuperar el tono muscular.
• Evitar la atrofia muscular.
• Incrementar la potencia muscular.
• Aumentar la resistencia muscular mediante ejercicios repetitivos que no sobrepasen el esfuerzo máximo.
• Mantener o recuperar el trofismo muscular (alimentación), con una buena circulación y metabolismo.
• Reforzar los movimientos articulares, conservando o recuperando al máximo su amplitud.
• Evitar la rigidez articular.
• Mejorar la coordinación neuromuscular.
• Aumentar la destreza y velocidad al realizar el movimiento.
• Prevenir los edemas de éxtasis y flebitis.
• Actuar sobre las funciones cardíacas y respiratorias.
Clasificación de los ejercicios activos:
Activos asistidos: se realizan cuando el paciente no es capaz por sí mismo de llevar a cabo el movimiento en contra de la gravedad, por lo que necesita ayuda para su realización. Las técnicas que se utilizan son los ejercicios activos autoasistidos (el propio paciente); los ejercicios activos asistidos manuales (el fisioterapeuta); y los ejercicios activos mecánicos (poleas, planos deslizantes, inmersión en el agua, etc.).
Activos libres: también llamados gravitacionales, el paciente ejecuta los movimientos de los músculos afectados exclusivamente sin requerir ayuda, ni resistencia externa, excepto la gravedad. Para realizar estos ejercicios debe tenerse una nota 3 en la valoración muscular. Con este tipo de movilizaciones se mantiene el ángulo articular, la fuerza y la coordinación. Las técnicas a emplear pueden ser: los ejercicios isométricos (no hay movimiento de miembros ni de articulaciones, con estos ejercicios el músculo se fortalece e hipertrofia, los tendones se ponen tensos y los tejidos blandos que lo rodean se movilizan. Útiles en pacientes enyesados por fracturas, inflamaciones articulares; con ellos se mantiene el tono y la capacidad de movimiento del músculo, así como su circulación y metabolismo. Deben realizarse con precaución o evitarse en ancianos e hipertensos porque tienden a elevar la tensión arterial.) y los ejercicios isotónicos (conllevan desplazamiento de los segmentos corporales en el espacio durante un período variable de tiempo, se usan para restablecer la potencia muscular, la función articular y el desarrollo de sistemas orgánicos debilitados. Una modalidad de estos ejercicios pueden ser los movimientos pendulares, llamados ejercicios de Codman, donde se aprovecha la inercia y se reduce la gravedad, imitando el movimiento del péndulo.). Para realizar una correcta reeducación muscular deben utilizarse tanto los ejercicios isométricos como los isotónicos en todos los pacientes.
Activos resistidos: movimientos que se realizan tratando de vencer la resistencia que opone el fisioterapeuta con sus manos o por medio de instrumentos, o sea, la contracción muscular se realiza contra resistencias externas. Este tipo de ejercicio es el mejor método para aumentar potencia, volumen y resistencia muscular. Para su realización el paciente debe tener nota 4 en la valoración muscular. La finalidad de estos ejercicios es el fortalecimiento neuromuscular: fuerza, velocidad, resistencia y coordinación. Los ejercicios activos resistidos requieren de una contracción muscular intensa que puede efectuarse de dos formas: la contracción concéntrica (si la fuerza muscular es superior a la resistencia, el músculo se acorta), y la contracción excéntrica (si la resistencia que hay que vencer es superior a la fuerza muscular , el músculo se alarga). La potencia o capacidad de un músculo para resistir la sobrecarga aplicada se estimula cuando los músculos actúan contra una resistencia que progresivamente aumenta, la intensidad de la resistencia es el factor principal en el desarrollo de la potencia. El volumen muscular está en relación con la potencia de forma que se desarrolla al aumentar ésta. La resistencia muscular se estimula con un mayor número de contracciones. Hay dos formas de realizar los ejercicios activos resistidos: la manual (el fisioterapeuta aplica la resistencia en la línea de movimiento oponiéndose a ella), y la mecánica (se utilizan aparatos y sistemas diversos como pesos, muelles, resortes, poleas, banco de cuadriceps, etc., para oponer resistencia. La aplicación de pesos o cargas se aplica directamente sobre el segmento que se desea movilizar o indirectamente con poleas o aparatos especiales).
Indicaciones de los ejercicios activos:
• Procesos patológicos del aparato locomotor (atrofias, hipotonías, espasmos, contracturas, artropatías, periartritis, rigidez, secuelas post-traumáticas, afecciones y deformidades de la columna vertebral).
• Alteraciones del sistema nervioso (hemiplejias, paraplejias, parálisis, etc.).
• Alteraciones cardio-respiratorias (IMA, HTA, asma bronquial, EPOC, etc.).
• Obesidad.
• Enfermedades vasculares periféricas.
Contraindicaciones de los ejercicios activos:
• Procesos infecciosos e inflamatorios en fase aguda.
• Hemopatías graves.
• Miocardiopatías descompensadas.
• Tumores malignos.
• La no colaboración del paciente por trastornos mentales.
• Anquilosis articulares.
• Fracturas recientes o pseudoartrosis


2- Fundamentación fisiológica del empleo del ejercicio físico en lesiones del sn.
Las posibilidades de regeneración del sistema nervioso han constituido un objeto esencial de estudio por los neurocientíficos de diversos países del mundo, se mantienen vigentes las motivaciones generadoras de innumerables caminos investigativos que en la actualidad convergen en un nuevo campo; la restauración neurológica.
Según los criterios ofrecidos por Lincht, la rehabilitación de los pacientes con afecciones neurológicas se define como un conjunto de tratamientos mediante el cual una persona incapacitada se coloca mental, física, ocupacional y laboralmente en condiciones de desenvolverse lo más normal posible en su medio social. Su aplicación abarca un campo muy amplio que comprende tanto la atención médica especializada, como la terapia psicológica, ocupacional y la rehabilitación neurológica.
De hecho, todo individuo con una afección neurológica aspira a su rehabilitación, lo que en muchos de los casos lo logra con tratamiento médico y en otros requiere de los procedimientos técnicos especializados de otras ramas de las ciencias afines a la medicina como es el caso de la rehabilitación neurológica.
Dentro de los medios que emplea la rehabilitación neurológica como estimulador esencial de las funciones vitales del organismo, en la curación de enfermedades y lesiones, en la profilaxis de sus agudizaciones y complicaciones, así como para la recuperación de la capacidad de trabajo, es el ejercicio físico.
Se ha podido comprobar que el ejercicio físico contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes debido a que en los mismos existe algún potencial desaprovechado en la actividad física que le permite al S.N. sustituir la función de determinadas neuronas por otras a expensa de los mecanismos de neuroplasticidad.
Una recuperación significativa de la función es posible seguidamente después del daño cerebral, y los pacientes recuperan más con la rehabilitación que sin ella. Para la obtención de la máxima funcionalidad es imprescindible la rehabilitación física, terapia medicamentosa y las intervenciones psicosociales.
En la actualidad estos servicios deben comenzar tan pronto como sea posible después del daño neural. La rehabilitación constituye un incentivo para los pacientes que al incorporarse después de un tiempo de inactividad, e ir, recuperando determinadas habilidades se sienten motivados y cada vez más comprometidos a obtener mejores resultados y una mayor independencia.
Ya actualmente es reconocido mundialmente al considerarse como un método de terapia funcional que actúa sobre los tejidos, órganos y sistemas del organismo con variaciones patológicas. Los ejercicios físicos influyen en el grado de reacción de todo el organismo e incorporan a la reacción general los mecanismos que participaban en el proceso patológico.
Los ejercicios físicos aplicados en las afecciones del sistema nervioso ejercen una acción multilateral sobre el organismo a través de sus mecanismos nerviosos y humorales, de los cuales el primero es el básico pues no solo determina la reacción de todo el organismo sino que también condiciona la conducta del hombre en el proceso de la ejecución de los ejercicios físicos. El sistema nervioso responde activamente ante los ejercicios físicos (desde las células de la corteza hasta el receptor periférico) condicionando la reacción general del organismo. Al ejecutar los ejercicios físicos en los tejidos musculares se forman sustancias de origen proteico que al incorporarse a la sangre ejercen una acción estimulante sobre los distintos órganos y sistemas.
En descripciones medico-científicas se ha demostrado que la sola idea psicomotora de una actividad física ocasiona avances en las funciones de los principales órganos y sistemas. De aquí se deduce que la percepción psicógena o ideomotora de una carga física provoca en el organismo del enfermo una reacción de ajuste en la cual el eslabón principal es la regulación neuropsicológica de los procesos fisiológicos.
En los traumas y afecciones del sistema nervioso se observan trastornos psíquicos que consisten en un estado de inhibición, que la ejecución volitiva consciente de los ejercicios físicos dados logra reducir propiciando además su anulación condicionado por el incremento de la excitabilidad del sistema nervioso que se analiza por algunos fisiólogos como un fenómeno de regulación, contribuyendo a la creación de las mejores condiciones tanto para el surgimiento como para la conducción de la excitación.
En los músculos, articulaciones, tendones, piel y otros órganos y sistemas en el momento de la ejecución de los ejercicios físicos se manifiestan impulsos aferentes que influyen en el carácter y dirección de los flujos de la excitación originadas en el cerebro y que a su vez modulan el desarrollo de las funciones motoras alteradas con lo cual se logran la estimulación de los centros motores correspondientes.
En las afecciones del sistema nervioso el desarrollo del movimiento activo se logra por medio de la superación gradual de las discinesias, gracias al entrenamiento de los mecanismos conservados, la automatización de los movimientos así como la adquisición de nuevos reflejos condicionados. El enriquecimiento de las actividades reflejas condicionadas del paciente, bajo la acción de los ejercicios físicos, se analizan teniendo en cuenta que todo movimiento repetido varias veces se hace dominante y esta propiedad se intensifica, incluso, por las excitaciones adicionales secundarias.
En el mecanismo de la reorganización de la función también se incluyen el desarrollo de los movimientos suplementarios, por lo que los ejercicios físicos contribuyen a intensificar la reestructuración funcional de todas las estructuras del sistema nervioso y ejercen una acción estimulante sobre las vías aferentes como las eferentes. Por ello la introducción activa del enfermo en el proceso consciente y dosificado sirve de potente estimulador para la intensificación de diferentes interacciones reflejas (miocorticales, corticoviscerales, cortivasculares).
La recuperación de las funciones alteradas con ayuda de los ejercicios físicos representa un sistema educativo terapéutico que establece la participación consciente y activa del enfermo en el complejo proceso del ejercicio, de esta manera la base del mecanismo de acción de los ejercicios físicos es la influencia de los movimientos sobre todas las estructuras del sistema nervioso.
No es posible considerar el tratamiento como algo que puede hacerse solo durante 1/2 hora o en unas pocas sesiones. El sistema nervioso responde al trabajo sistematizado y no a terapéuticas esporádicas. El proceso de rehabilitación física se basará, en la sistematicidad, la progresividad y la intensidad de cada sesión. Irá dirigida a cuestiones específicas, para intentar activar los diferentes órganos y sistemas del organismo. Esto permite explotar sus recursos morfofuncionales a través del ejercicio físico y los factores ambientales, naturales o artificiales, que en muchos tratamientos generan potentes efectos sobre el organismo humano, superiores, en algunos casos, a determinados fármacos.


3- Beneficios del ejercicio físico.
• Le da más energía y capacidad de trabajo
• Restaura funciones nerviosas
• Aumenta la vitalidad
• Ayuda a combatir el estrés
• Mejora la Imagen que usted tiene de sí mismo
• Incrementa la resistencia a la fatiga
• Ayuda a combatir la ansiedad y la depresión
• Mejora el tono de sus músculos
• Ayuda a relajarse y estar menos tenso
• Quema calorías, ayudándole a perder su peso de más o a mantenerse en su peso ideal.
• Mejora el sueño.


4- El ejercicio físico en el discapacitado.
Hacer ejercicios regularmente es beneficioso para todo el mundo, pero para las personas con incapacidades físicas puede significar la diferencia entre valerse por sí mismas o depender de otros para sus movimientos.
Hacer ejercicios regularmente beneficia a todo el mundo por todo lo que aporta, entre ellas lleva más oxígeno a la sangre, acelera la circulación sanguínea y le da más energía a la persona, pero en el caso de las personas confinadas a sillas de ruedas o con incapacidades físicas es doblemente importante porque el ejercicio le da flexibilidad y fuerza a las partes de su cuerpo que no están afectadas o impedidas y eso les permite manejarse mejor, además de permitir restablecer el movimiento disminuido o dañado por lesiones del sn.
Es extremadamente importante que las personas con impedimentos físicos mantengan una rutina de ejercicios que les permita mantener el balance, la coordinación y la flexibilidad de las áreas de su cuerpo que todavía están en buen estado.
Si están confinados a una silla de ruedas porque no pueden moverse de la cintura para abajo, una rutina de ejercicios le dará fortaleza y resistencia a la parte superior y le ayudará también a fortalecer su sistema cardio-respiratorio, lo cual le permitirá moverse con más facilidad y, en sentido general, mejorar su calidad de vida".


5- El ejercicio físico en las personas diabéticas
El ejercicio físico mejora la condición de los pacientes con diabetes, al igual que de las personas obesas y otras que tienen el síndrome de resistencia a la insulina. La mayoría de las personas obesas o con exceso de peso corren el riesgo de desarrollar la diabetes. Más de la mitad de esas personas se enfrentan al peligro de enfermedades cardiovasculares y complicaciones como los ataques cardíacos o cerebrales.
La mayoría de las personas obesas tienen un nivel elevado de insulina debido a la resistencia de su cuerpo a procesarla. Estos pacientes, pueden beneficiarse con el ejercicio que reduzca el peso y la presión sanguínea, les ayude a mantener el peso, y reduzca su resistencia a la insulina y los niveles de ésta en la sangre.
El ejercicio reduce el nivel del antígeno PAI-1, cuya presencia en niveles elevados se ha observado en los pacientes que tienen resistencia a la insulina, aun cuando todavía no hayan desarrollado diabetes. El antígeno PAI-1 reduce la capacidad del organismo para disolver los coágulos en la sangre.


6- El ejercicio físico en la tercera edad.
El grupo de la tercera edad está conformado por personas mayores de 65 años. Los pacientes mayores de 65 años presentan diferentes cambios biológicos, psicológicos y sociales, fundamentales para el entendimiento de la declinación de su capacidad funcional y la disminución de la resistencia al estrés y a las enfermedades.
El objetivo es lograr que la persona mayor logre mantener más independencia por más tiempo, con mejor capacidad funcional. Es decir, mantener la destreza en la movilidad, lo que involucra varios sistemas, como el corazón, pulmones, músculos, articulaciones (como rodillas y hombros). Dentro de los diferentes sistemas comprometidos en la declinación orgánica generada por la vejez se encuentra el corazón y los vasos sanguíneos, el sistema respiratorio, sistema nervioso, el sistema musculoesquelético y el sistema endocrinológico.
La respuesta al ejercicio se verá evidenciado en el sistema cardiovascular. Después de un entrenamiento planeado y realizado en forma adecuada la frecuencia cardiaca, es decir el número de contracciones del corazón por minuto, disminuye. La tensión arterial tiene también tendencia a bajar. El organismo optimiza la utilización de oxígeno, mejorando la actividad física para ejercicios como el caminar, correr, nadar entre otras.
El llevar a cabo una actividad física con cierta regularidad y con una intensidad determinada puede retardar el deterioro del sistema nervioso encargado de recibir, transportar y organizar los mensajes respondiendo a determinados estímulos. Tal es el caso de tropezar contra un obstáculo, donde los estímulos generados emiten una respuesta evitando la caída. En los ancianos ese tipo de respuestas es demorada, lo que permite en muchos casos caídas y traumas al no generarse una respuesta en el tiempo necesario.
El ejercicio aporta además, entre otros beneficios, la disminución de la percepción del dolor, de la ansiedad y mejora la capacidad de concentración y atención. El acondicionamiento físico, disminuye la grasa corporal y aumenta la masa muscular. También mejora el metabolismo de los azúcares y grasas. Algunos estudios han demostrado que las actividades como el caminar, trotar, montar bicicleta, favorecen el aumento de la masa ósea en los ancianos y en casos de osteoporosis senil . Además el anciano que participa en actividades físicas con cierta regularidad, mejora su sensación de bienestar y la percepción de mayor movilidad. La actividad física que más beneficios trae a la población anciana y le genera menos lesión e incapacidad, son los ejercicios como el caminar, montar bicicleta, las danzas y la natación. Se debe considerar que el montar bicicleta produce una mayor subida de tensión arterial que el caminar.


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